Con su permiso… soy humana!

Seguro que en alguna que otra ocasión te has visto en la situación de contarle a alguien que estabas atravesando una mala época, un mal momento… o tal vez ha sido a ti a quien alguien ha buscado para compartir estos malos momentos. En un caso u otro, cuántas veces hemos dicho (o escuchado) cosas como…

  • ¿Has leído este libro? Te ayudará
  • Tal vez deberías tomar vitaminas. A lo mejor te faltan vitaminas, energía…
  • No es tan malo, debes centrarte en todas las cosas buenas de tu vida
  • ¿y que estás haciendo para superarlo?
  • ¿Por qué no vas al gimnasio, o a yoga, o a terapia…?

Estas recomendaciones -de buena voluntad- pueden hacer sentir a quien las recibe como que no está trabajando lo suficiente, que está haciendo algo (o no haciendo algo) que está provocando o manteniendo el malestar. Como psicóloga, admito que, a veces es fácil caer en esta trampa y en el error de las soluciones precipitadas.

No hay más que navegar durante 10 minutos por internet o darse una vuelta por un kiosco de prensa, para verse desbordado/a por la cantidad de artículos y/o revistas que ofrecen soluciones “fáciles” a nuestros problemas: “Cinco cosas que te harán feliz para siempre!”; “las 10 claves del secreto del éxito”; “la fórmula de la felicidad”… Son sólo algunos ejemplos de los muchos “remedios” que pretenden evitarnos el sufrimiento y garantizarnos la felicidad y el éxito en la vida.

El problema de este suministro de soluciones es que pueden, sin querer, culpar a la gente por su sufrimiento. El mensaje es: “¿No se supone que siente mal? Pues venga! ahora vaya y haga algo al respecto!”.

Así, en lugar de escribir otro post sobre lo que puede hacer de otra manera, yo quería simplemente recordar que Tienes derecho a sentirte mal! Sin sentirte mal por el simple hecho de estar sintiéndote mal -valga la redundancia-.

La angustia, la tristeza, los errores y los problemas van a suceder inevitablemente, y no siempre tienen porqué significar que se hizo algo de manera equivocada o que no se debe sentir de esa manera. Quieren decir que tú, como yo, como todos/as eres humano/a.

Pero…. ¿Se puede intentar ser un poco más feliz cada día?

No tengo duda de que es posible ser un poco más feliz cada día, pero para ello debemos pararnos unos minutos y saber saborear cada segundo como nunca antes lo habíamos hecho.

La base para ello, desde la orientación de la terapia Gestalt, está principalmente en “el ahora”; en intentar disfrutar de cada momento sin hacer caso de todas esas preocupaciones que se pueden presentar en nuestro día a día.

Por ejemplo, determinadas técnicas de meditación o de relajación pueden ser útiles a la hora de relajarnos y empezar a no tener tan presentes todas esas cuestiones que pueden llegar a preocuparnos en exceso.

Algunas sugerencias…

  • Evita preocuparte por cuestiones que, realmente, no tienen tanta importancia. En este sentido, plantéate lo siguiente: ¿eso que tanto me preocupa me preocupará dentro de un año?.
  • Recuerda que si algo tiene solución, puedes ocuparte en solucionarlo. En caso contrario, ¿de qué sirve preocuparse?
  • Comienza a disfrutar por esas pequeñas cosas que te brinda la vida. Es fácil y sencillo si te lo planteas, y además no cuesta nada.
Fuentes:
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