“El que se guarda un elogio, se queda con algo ajeno” (Picasso)

Cuando te conviertes en un faro que ilumina el camino de las otras personas, acabas iluminando tu propio camino.

Todas las personas necesitamos sentirnos aceptadas, reconocidas, valoradas, apreciadas, queridas…  y mantener relaciones gratificantes con las que nos rodean, necesitamos en definitiva CARICIAS EMOCIONALES

Una mirada cómplice, una pregunta oportuna, aquel mensaje que te arranca una sonrisa, una cena improvisada cuando llegas cansada/o, que te perdonen un mal día, escuchar mil veces la misma anécdota y reír como la primera vez, una llamada desde lejos, unas risas a tiempo, un abrazo cuando más lo necesitas, un silencio que no incomoda, una nota de buenos días junto a la taza de desayuno, confidencias tomando una cerveza, llorar abrazado/a a alguien… pequeños- grandes motivos para sentirte feliz y agradecida/o por el regalo recibido, por la caricia emocional…

Nuestra naturaleza básica pide abundantes caricias, por tanto, darlas y recibirlas debería ser sencillo y placentero; sin embargo, muchas veces tropezamos con dificultades.

Desdichadamente, las caricias no siempre fluyen libremente, ni siquiera entre las personas que se aman. (¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu madre, padre, hermano/a “te quiero”, “te admiro”…?)

Proporcionarnos caricias es difícil. Pero no es sólo difícil dar caricias, si no que a veces nuestra principal dificultad está en recibirlas y aceptarlas.

¿qué sueles responder ante un elogio a tu trabajo, a tu apariencia, etc…? Quizá cosas como “no es para tanto”, “exageras”, “me miras con buenos ojos”…

Responder así es exactamente igual que rechazar un regalo que alguien te entrega con toda su ilusión, buscando agradarte.

Pero… ¿por qué respondemos así?

Ideas Irracionales que nos impiden acariciar y dejarnos acariciar 

Me impide acariciar: 

  • ¿Qué pensará si le digo esto?
  • ¿Y si me malinterpreta?
  • ¿Y si piensa otra cosa?
  • Total, ya sabe que es buena en esto
  • Total, ya sabe que la/lo quiero
  • Si muestro mis emociones me hago más vulnerable, me muestro débil

Me impide dejarme acariciar: 

  • Si me conociera bien no diría eso
  • Me mira con buenos ojos
  • Quiere algo de mi
  • No es para tanto, hay otras personas mejores
  • Cualquiera lo haría, no tiene mérito

Creemos que aceptar una caricia es un acto de soberbia, en realidad es un ACTO DE HUMILDAD.

Agradecer las caricias implica reconocer que las necesitamos y supone un acto de reconocimiento y agradecimiento ante el regalo del/a otro/a

Y además todo son ventajas!!!

Cuando se da una caricia emocional:

  • Se ayuda a los demás a que se sientan bien consigo mismos.
  • Los demás van a saber lo que te gusta de ellos.
  • Te sentirás bien porque serás capaz de decir algo agradable a otra persona.

Al aceptar caricias emocionales:

  • Harás saber al que lo hace que aprecias lo que dice.
  • Puedes saber lo que a los demás les gusta de tí.
  • Te puedes sentir bien contigo mismo.

 No aceptar/dar caricias emocionales sólo tiene desventajas

De no aceptar caricias emocionales:

  • Te sentirás mal contigo mismo
  • Te menospreciarás a ti mismo
  • Los demás se sentirán mal porque no valoraste sus opiniones o sentimientos

De no proporcionar caricias:

  • No dirás las cosas agradables que en realidad quieres decir.
  • Los demás no sabrán qué es lo que te gusta de ellos.
  • Es posible que los demás piensen que no te caen bien.
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