Las soluciones se encuentran fuera del camino marcado

“Un día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pasto. Siendo animal irracional como es el becerro, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas.

Al día siguiente, un perro que pasaba por allí usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, líder de un rebaño, que, viendo el espacio ya abierto, hizo a sus compañeros seguir por allí.

Más tarde, los hombres  -animales racionales- comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían, giraban a la derecha, a la izquierda, descendían, se desviaban de obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa.
Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en un amplio camino donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría haber sido vencida en treinta minutos, si no hubieran seguido la vía abierta por el becerro.
Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado y, posteriormente, en la avenida principal de una ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque el trayecto era el peor posible.

Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía, al ver que los hombres tienen la tendencia a seguir- como los becerros, perros o carneros- el camino que ya está abierto, sin preguntarse nunca si aquélla es la mejor elección.”

(Paulo Coelho).

La fábula que Coelho nos cuenta, y que un buen amigo ha querido compartir conmigo, me da pie para escribir esta semana sobre el enorme poder gravitatorio que tienen nuestros hábitos a la hora de tomar decisiones (¡cómo nos fijan, nos atan, los hábitos!) y sobre el papel que juegan nuestros pensamientos limitantes en este proceso.

Pongamos como ejemplo el “Juego de los 9 puntos”

El juego consiste en unir los siguientes 9 puntos siguiendo una serie de reglas:


Hay que hacerlo sin levantar el lápiz del papel

No se puede pasar dos veces por el mismo punto

Todos los puntos deben quedar atravesados

Sólo se pueden usar cuatro líneas rectas 

Antes de seguir leyendo, os animo a intentar conseguirlo.

 

 

Para los/as que lo hayáis logrado y para las/os que no, aquí va la solución.

Probablemente, la mayoría de las personas que no consiguen el objetivo, no lo logran porque dan por supuesta una 5 regla no establecida “no se puede salir del cuadrado”  (“cuadrado” que, por otra parte, no existe; sólo hay 3 filas  -o columnas- de 3 puntos cada una)

“Las soluciones se encuentran fuera del camino marcado”


John Whitmore dice que uno de los factores que más impiden dar con soluciones a los problemas son nuestras suposiciones implícitas, de las cuales ni siquiera somos muy conscientes. 

En la mayoría de las ocasiones, es nuestra manera de ver las cosas  -o de pensar sobre ellas- la que nos dificulta alcanzar nuestros objetivos. Son nuestros pensamientos autolimitadores los que nos “anclan” a la hora de buscar soluciones o tomar decisiones. La clave, por tanto, consiste en identificar la suposición falsa, el pensamiento limitante, la regla autoimpuesta; entonces es mucho más fácil encontrar las soluciones.

¿Y cuál es tu pensamiento limitante favorito?

¿El extremista? 

  • ¿Piensas y percibes la realidad en términos de blanco y negro, todo o nada. No ves los puntos intermedios?
  • ¿Te repites cosas como: “Siempre es lo mismo”;”Nunca va a cambiar”; “Todo está mal”; “Nada me sale bien”?

¿El alarmista?

  • ¿Vives cada decisión o cada elección con el convencimiento de que algo terrible ocurrirá. Piensas que sea cual sea la decisión que tomes tendrá consecuencias catastróficas irreparables?
  • ¿Te repites cosas como: “me voy a equivocar y voy a perder esta oportunidad”; “si lo estropeo ahora no habrá marcha atrás”; “seguro que sale mal y entonces me vendré abajo y no levantaré cabeza”?

¿El vidente? 

  • ¿Tienes  la certeza de saber lo que va a pasar en el futuro antes de tomar cualquier decisión?
  • ¿Te repites cosas como: “Se que me va a ir mal”; “Total para qué, si ya sé lo que va a pasar”?

Quizá te sientas identificado/a con alguno de estos pensamientos limitadores, o quizá si te paras a reflexionar encuentres el tuyo propio, en cualquier caso, estos –u otros- estilos de pensamiento son formas equivocadas de percibir, analizar y relacionarnos con la realidad, que lo único que consiguen es:

  1. paralizarnos, anclarnos a la hora de tomar una decisión.
  2. que nos dejemos llevar por decisiones (caminos) que otros/as consideran adecuados para nosotros/as.
  3. que veamos y nos pongamos límites, reglas, donde no las hay.

Fuentes:

Planes, J. (2010) Revoluciona tu vida, Desata tu potencial. Técnicas y estrategias para alcanzar el exito personal y profesional.

http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/estilo-pensamiento.html

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