La calidad de nuestras vidas es la calidad de nuestras relaciones

Nuestra naturaleza humana básica pasa por la necesidad de relacionarnos con los demás (no vano ya les reservó Maslow un lugar central en su pirámide)

Necesitamos todos/as de todos/as y nuestras relaciones tienen un profundo efecto sobre nuestras emociones, nuestras conductas, nuestra vida en general.

“Las personas nos construimos relacionándonos con nosotras mismas y con las demás” 

Nos guste o no, para desarrollar todo nuestro potencial humano no podemos prescindir de las relaciones interpersonales. Desde el nacimiento llegamos a ser quienes somos por procesos de socialización; vivir sin relación y sin referencia a los demás es imposible, para bien o para mal no estamos solos/as en el mundo y tenemos que seguir relacionándonos con las otras personas constantemente en cualquier contexto, es más, es pura supervivencia (necesito de otros que cuiden mi salud cuando yo no puedo, necesito de otros para obtener beneficios económicos y necesito de otros para la supervivencia de la especie)

Ser humanos supone aceptar nuestra interdependencia como miembros de la comunidad humana, supone reconocer que nos necesitamos los unos a los otros.

Sin embargo, no siempre somos capaces de encontrar la manera de mantener relaciones interpersonales eficaces y saludables. Tendemos a ver la vida (y por ende nuestras relaciones con los otros) bajo nuestro propio prisma, que con frecuencia distorsiona la realidad. El único secreto para lograr mantener y cuidar las relaciones con los/as otros/as es esforzarse por entenderlos/as.

Entendernos supone hacer el esfuerzo por aceptarnos tal y como somos, con nuestras limitaciones, con nuestras virtudes, con nuestras capacidades, con nuestras necesidades… en realidad, si una/o quiere comprender verdaderamente a otro/a, creo que es imprescindible olvidarse momentáneamente de una/o misma/o, de sus necesidades y sus deseos y tratar de conectar con los del/a otro/a

Para entendernos con los demás es fundamental desprenderse del ego y sobrecargarse de humildad.

Esta es la historia de un par de hermanos que vivieron juntos y en armonía por muchos años.
Ellos vivían en granjas separadas, pero un día…

Cayeron en un conflicto, fue el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro con hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.

Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo … hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero “Estoy buscando trabajo por unos días”, dijo el extraño, “quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso”.

-“Sí”, dijo el mayor de los hermanos, “tengo un trabajo para usted.

Mire al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él desvío el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Él lo ha hecho para enfurecerme, pero yo le voy a hacer una mejor.

¿Ve usted aquellos troncos junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más.”

El carpintero le dijo: “creo que comprendo la situación”.

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.

Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.

El granjero quedó con los ojos completamente abiertos. No había ninguna cerca de dos metros. En su lugar había un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. 

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano mayor le dijo:

– “Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho”.

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas.

– “No, espera”. “Quédate unos cuantos días tengo muchos proyectos para ti”, le dijo el hermano mayor al carpintero.

– “Me gustaría quedarme”, dijo el carpintero, “pero tengo muchos puentes por construir”.

Toda vida verdadera es encuentro

Fuentes

  •  Trechera, J. (2003) Trabajar en Equipo: Talento y Talante. Descleé de Brouwer: Bilbao
  •  Galindo, L. y Kogan, M. (2011) El próximo minuto. Plataforma: Madrid
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