“Cuando le sonríes a la vida, la mitad de la sonrisa es para tu rostro y la otra mitad para el rostro de otra persona”

Sí, lo reconozco, me apasiona, soy una fanática de la comunicación no verbal! Más de una y de dos personas me han dicho (también más de una y de dos veces) que me quedo ausente observando los gestos o la comunicación de las personas. Es cierto, lo hago y me fascina.

A mis alumnos también parece gustarles el tema, la experiencia docente me dice que es un tema que casi siempre despierta curiosidad. Supongo que tiene que ver con que resulta divertido hacernos conscientes y “descifrar” los mensajes encriptados de nuestro cuerpo (o más bien del de los/as otros/as).

La verdad es que esperar tu turno en la cola del súper, comer sola en un comedor universitario abarrotado de gente o simplemente viajar en autobús, se convierten en experiencias verdaderamente interesantes cuando una es una fanática de estos temas. Aunque, como todo, tiene su parte menos divertida, cuando te das cuenta de que un/a alumno/a te la quiere pegar, de que tu jefe/a te está ocultando algo sobre tu futuro o tu compañero/a no está tan bien como dice estar… en ocasiones, es cierto, estar “ciega” es necesario para tener un mínimo de armonía.

Pero ¿por qué es tan importante la “lectura” de lo no verbal?

Según el profesor Meharabian, en interacciones en las que la comunicación es ambigüa, o en el caso concreto de la comunicación de emociones, sólo el 7% de la información que recibimos proviene de las palabras, mientras que el 55% de la información la extraemos de aspectos No Verbales (gestosposturas, sonrisas, movimiento de los ojos, respiración. etc) y el 38% de aspectos Paraverbales (entonación, volumen, velocidad, tono, etc)

Solemos pensar que nuestra comunicación con los demás empieza cuando abrimos la boca para hablar. Y lo cierto es que ha comenzado mucho antes. Lo ha hecho en el preciso instante en que hemos aparecido en escena y hemos compartido el espacio físico con nuestros interlocutores. Y en esta fase previa nos jugamos causar una primera buena impresión o, por el contrario, causar una mala impresión inicial y que tengamos que remontarla. Cuando conocemos a una persona ésta nos ofrece una primera impresión de ella misma, que es la que ella considerará como más adecuada en función de la imagen que quiere transmitir. Esta primera impresión que recibimos por medio de cómo va vestida, su peinado, su forma de andar, su forma de mirar mientras nos acercamos, la expresión de su cara al ponernos frente a frente, etc… harán que se forme en nosotros una impresión positiva o negativa hacia ella. Además, cuando comience a hablar, aflorarán sus emociones, y con ellas los gestos que siempre las acompañan. Si la persona es sincera, los gestos (considerados como cualquier estimulo visual que el interlocutor arroja) complementarán el mensaje transmitido mediante sus palabras; si no lo es, los gestos las contradirán y quedará en evidencia.

De la amplia gama de variables que componen el estudio de la comunicación no verbal (mirada, sonrisa, postura, distancia de interacción, gestos, etc…) merecen para mi un apartado especial la mirada y la sonrisa.

“Sólo cuando dos personas se miran directamente a los ojos existe una base real de comunicación” (Allan Pease)

Enviamos y recibimos con los ojos más mensajes que con cualquier otra parte del cuerpo. El contacto visual es esencial para conectar con la gente. Esquivar la mirada es un signo de que escondemos algo. Cuando una persona no es honesta, nos devuelve pocas veces la mirada. Mirar a los ojos (sin caer en la mirada intimidatoria) es esencial para que haya una base de confianza en la comunicación.

Lo que veamos en los ojos del/a otro/a nos dará muchas pistas sobre lo que nos quiere decir.

“Cuando le sonríes a la vida, la mitad de la sonrisa es para tu rostro y la otra mitad para el rostro de otra persona” (Prov. Tibetano)

La sonrisa es un gesto que dice mucho de nosotros/as, y demuestra que estamos felices, pero el hecho de sonreír también puede hacernos más felices. No sé si habéis hecho alguna vez la prueba (yo sí) pero si una/o, aunque no encuentre demasiados motivos para sonreir, intenta sonreir sinceramente, notará cómo se  siente mejor y, además, logra hacer sentir mejor a su interloculor/a. La sonrisa puede provocar muchas reacciones positivas por parte de los demás, que redundarán en que yo me sienta mejor al percibirlos… y todo ha comenzado con una sonrisa. 

Algunas investigaciones realizadas indican que el cerebro humano parece tener preferencia por los rostros felices y los reconoce más fácil y rápidamente. Es –como lo denomina Goleman en su libro– el efecto cara feliz. Mostrar una sonrisa es una buena manera de generar una primera impresión positiva, si bien la sonrisa debe ser genuina. Si no lo es, lo identificaremos porque sólo se reflejará en la boca (la sonrisa verdadera se detecta además en los pómulos y en los ojos). Y si es exageradamente prolongada –de 5 a 10 segundos– será muy probablemente falsa.

Las personas buscamos constantemente expresiones faciales mientras nos comunicamos para saber cómo interpretar lo que decimos o nos están diciendo. 

Fuentes:

Yuste (2010) Herramientas de coaching personal. Bilbao: Desclée de Brouwer

http://manuelgross.bligoo.com/content/view/763753/Hablar-sin-palabras-El-lenguaje-gestual.html

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4 Respuestas a ““Cuando le sonríes a la vida, la mitad de la sonrisa es para tu rostro y la otra mitad para el rostro de otra persona”

  1. ¡Me ha gustado mucho! más cuando ya sabes de que va esto de la comunicación no verbal… jaja Además confieso que yo también me paro a observar a la gente y sus gestos…bueno que te felicito por el blog MCarmen y que lo seguiré leyendo… 🙂

    Un abrazo, Miguel.

    • Muchas gracias Miguel, ha sido una alegría encontrar tu comentario en el blog. Sí, reconozco que observar la comunicación y los gestos de las personas y ser capaz de dotarlos de significado me parece un gran pasatiempo 😉 (ves, otra cosa más que tenemos en común :D)
      Me alegro de que te guste, estaré encantada de leer tus comentarios siempre que quieras hacerlos!

      Un abrazo,

  2. Hola Mª Carmen,

    que recuerdos me da de tus clases leer tu blog, lo hago a menudo aun que nunca haya escrito nada.

    Recuerdo esas clases…, en las que nos enseñabas a ser mejor persona,nos enseñabas a escuchar, a que intentásemos hacernos entender de la mejor forma posible, a ser valientes…., siempre nos has enseñado más de lo que pensabas, tus clases no han durado ni mucho menos un cuatrimestre, los conocimientos que nos diste, siguen dando sus frutos día a día… nunca dejarás de ser mi profesora (aunque no quieras que te llame así jeje) y mucho menos nunca dejarás de ser una amiga.

    Gracias por todo y más.

    Jéssica

    • Gracias AMIGA,
      gracias por tu comentario y por tu seguimiento silencioso 😀 Sólo una puntualización: yo no os enseñé a ser valientes, lo traíais “de serie” sólo contribuí a que os diéseis cuenta de que lo sois, de que lo eres…
      ojalá alguno de aquellos “conocimientos” se traduzcan en una calidad asistencial más humana, no dudo de que será así, y haréis que me sienta orgullosa donde quiera que estéis dentro de unos meses.

      Gracias infinitas!

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