La palabra es el arma más poderosa (R. Llull)

Las palabras son nuestro vehículo de contacto con la realidad. Gracias a ellas tomamos conciencia y simbolizamos lo vivido. Las palabras nos brindan además la posibilidad de darle significado a toda experiencia, desde lo más banal hasta lo más trascendente, las palabras nos ayudan a dar un sentido a la vida.

Gracias a ellas creamos y exploramos universos reales e imaginarios. Son un puente para conocer y reconocer al otro, descubrir sus matices, su humanidad; son también el vehículo para llegar hasta nosotros mismos y son, paradójicamente, también una herramienta para tomar distancia de los otros, alejarnos, desahogarnos. Nos permiten acercarnos y alejarnos, gestionar distancias, entregarnos o partir.

Existen palabras que encierran experiencias, sentimientos, anhelos, incluso una vida: el nombre de la persona amada, el de los lugares de nuestra infancia, la letra de aquella canción que evoca un recuerdo… a veces una sola palabra es capaz de evocar recuerdos y emociones más ricas e intensas que la propia realidad.

Hay palabras sencillas, inmediatas, adecuadas, amables, que son un regalo… un «te escucho», un «gracias», un «cuenta conmigo», un «te quiero» pueden iluminar un momento de desesperación… una voz amable y sincera es mucho más terapéutica que cualquier medicamento. Un gesto y una palabra adecuada pueden cambiarnos el humor en un instante. La palabra nos lleva a la risa, a la alegría, a la ternura y al humor desde lo más inesperado. La palabra sorprende, conmueve, enternece y emociona.

Pero el poder más milagroso que para mi tienen las palabras es su capacidad curativa. Con la palabra podemos aliviar dolores, lidiar con nuestras dudas, rabias y culpas, concluir duelos, sanar heridas, alejar miedos, soltar yugos… liberar y liberarnos.

Elegir las palabras adecuadas en cada momento

es un ejercicio que nos puede transformar la

existencia o abrirnos la puerta a escenarios interiores

y exteriores que jamás hubiéramos imaginado. (A. Rovira)

La maldición de las Palabras negativas

Las personas que utilizan por sistema las palabras negativas en su día a día (“no”, “no puedo”, “imposible”, “quizás”, “nunca”), suelen tener problemas para superarse en la vida y se autoevalúan como menos felices. Estas palabras negativas no solamente funcionan como obstáculos autolimitadores, sino a la vez llegan a nuestros interlocutores (aunque sea de manera inconsciente) e influyen de manera negativa en sus decisiones y su percepción hacia nosotros.

Todo cambia completamente al pronunciar palabras afirmativas. Un buen vendedor sabe esto muy bien. Le entrenan para evitar las palabras negativas.

El Secreto de las palabras positivas 

Las palabras positivas pueden hacernos sentir bien e inspirarnos. Palabras como “me gusta”, “qué bien”, “te lo agradezco mucho”, “te quiero”, “muchas gracias”, “excelente”, “quiero”, “puedo”, “¡adelante!”” … son alimento para la mente. Despiertan algo en nosotros que hace que consigamos realizar con más facilidad nuestros deseos y propósitos.


Fuente: Rovira, A. (2010) Las palabras que curan. Plataforma Editorial: Madrid
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2 Respuestas a “La palabra es el arma más poderosa (R. Llull)

  1. HOLA
    SOY PEDAGOGA
    Y BUSCANDO EN LA WEB PALABRAS PARA DESARROLLAR UN TRABAJO, ME ENCONTRÉ CON TU BLOG. ME HA PARECIDO MUY AFIN CON LO QUE ESCRIBO Y MI IDEOLOGÍA PEDAGÓGICA.
    PUBLICARÉ EN MI PÁGINA DE FACEBOOK ALGUNAS DE TUS PONENCIAS.
    fELICITACIONES.

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