Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco por lo mucho que tenemos

Un padre y su hijo tenían hambre, por lo que decidieron irse a pescar en su pequeño barco. El padre ayudó a su hijo con el carrete y este pescó su primer pez.

– Gran pesca, hijo mío – dijo el padre.

– Sí, pero  quizás haya otro pez mejor – le respondió el hijo. – ¿Y si pudiera atrapar un pez más grande y más sabroso?

– Tal vez deberías intentarlo – fue la respuesta que obtuvo del padre.

Y así lo hizo el hijo de forma que capturó un pez aún más grande.

– Una verdadera belleza – le animó el padre.

– Pero probablemente ahí fuera hay peces aún más grandes.

– Quizás deberías volver a intentarlo – le respondió el padre.

El hijo se animó y capturó otro pez mayor y así prosiguió con su idea de pescar siempre un ejemplar de mayor tamaño y de carne más exquisita.

Al final del día el hijo se estaba exhausto y no había probado bocado por lo que el padre le preguntó: 

– ¿Te ha gustado el pescado?

– No lo sé. Estuve tan ocupado intentando pescar los mejores ejemplares que no tuve ni un segundo para probarlos.

¿En cuántas ocasiones nos hemos comportado como el hijo de esta historia?

Desgraciadamente muchas veces esperamos a saborear la victoria hasta que logramos otra meta aún más grande y más satisfactoria. Entonces asumimos decenas de metas y nuevos objetivos que demandan nuevos esfuerzos y que nos mantienen tan ocupados que no somos capaces de apreciar los pequeños logros ni de disfrutar del camino que emprendemos. Esperar un futuro mejor no es, definitivamente, la mejor manera de vivir el presente.
Aunque nuestra vida fuese el doble de larga, no podríamos visitar todas las ciudades del mundo, leer todos los buenos libros u obtener todas las metas que nos propongamos. Nuestra vida y nuestras capacidades son limitadas, por ende, en muchas ocasiones en vez de preocuparnos por aquello que nos estamos “perdiendo” sería mucho más inteligente concentrarse en lo que estamos “viviendo”.
Esto no significa que no debamos plantearnos metas nuevas y más desafiantes que nos permitan crecer como personas sino que debemos aprender a disfrutar del camino y a apreciar las cosas que tenemos a nuestra disposición en este mismo momento.

La felicidad no está en la meta, está en el camino

 

 

 

Fuente:
http://www.rinconpsicologia.com/2012/02/la-espera-de-un-futuro-mejor.html

El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad en disfrutar lo que se obtiene.

El éxito tiene muchas caras… Para el/la estudiante significa tener ese título que durante años ha buscado para empezar a trabajar. Para el trabajador significa obtener la promoción o el reconocimiento esperado. Para una madre o un padre, el éxito incluye educar a sus hijos/as en valores, como personas seguras de sí mismas y satisfechas; cuando, sin embargo, a estos mismos hijos/as el éxito se les representa en forma de carné de conducir y coche a los 18 años.

El éxito, como vemos, es subjetivo, cada persona tiene su propia idea de lo que significa tener éxito en la vida o ser una persona exitosa. Sin embargo, es muy habitual que nos preguntemos de vez en cuando qué hacen algunas personas para lograr el éxito en lo que se proponen. Todos/as conocemos a alguien que parece que todo lo que emprende le resulta fácil de conseguir, de la misma manera que seguro que también conocemos a alguien a quien, sea lo que sea que emprende, nunca acaba obtenido resultados exitosos.

¿qué diferencia a las personas exitosas?

Si revisásemos la literatura existente sobre la psicología del éxito, veríamos que existen numerosas variables que han demostrado ser predictoras del éxito personal: Preparación, educación, experiencia, humildad, entrenamiento, tolerancia, perseverancia, contar con metas y objetivos claros, etc. todas aportan y suman elementos necesarios para lograrlo. Sí, todos estos y muchos otros elementos más contribuyen a darle forma a la psicología del éxito; pero si tuviera que elegir un ingrediente en común entre las personas exitosas lo resumiría en “SE LO CREEN”

Sí, las personas exitosas creen, confían, en su capacidad para alcanzar los objetivos que se proponen. La verdadera psicología del éxito consiste en creer en ti mismo/a y punto.

Las personas exitosas creen firmemente en que acabarán consiguiendo la meta propuesta, y se visualizan alcanzándola.

LA RELACIÓN ENTRE ÉXITO Y VISUALIZACIÓN

La visualización, es decir, el vernos a nosotros/as mismos/as alcanzando nuestras metas, da resultado cuando se utiliza de manera realista y acompañada de otras acciones. Funciona, y se utiliza con frecuencia, por ejemplo, por deportistas profesionales.

Lo cierto es que, antes de realizar un hecho, hay que crearlo mentalmente

“La mente precede al hecho”

Comparto con vosotras/os la historia de un hombre que obtuvo grandes éxitos profesionales gracias a su tremenda capacidad de visualizar sus sueños.

Se celebraba la inauguración de Epcot Center en la ciudad de Orlando, Florida. Habían pasado ya cinco años desde la muerte de Walt Disney, quien había concebido el proyecto, y había trabajado fuertemente para que se llevara a cabo.

Un reportero se acerco a Roy Disney, hermano de Walt, quien en aquel momento se encontraba al frente de la corporación, y le dijo: “Debe ser un momento difícil para usted; un día de gran alegría pero también de inmensa tristeza al ver que Walt nunca pudo ver culminado este parque, que era uno de sus grandes sueños”.

Roy sonrió, lo miró fijamente a los ojos, y respondió: “joven, está usted equivocado. Mi hermano Walt vio culminado este sitio. Y fue precisamente gracias a que lo vio culminado mucho antes de que se comenzara a construir, que hoy usted y yo lo estamos viendo”.

Roy ponía en evidencia algo que conocía bien. Se dice que Walt Disney fue capaz de realizar proyectos, precisamente porque era capaz de visualizarlos ya terminados cuando apenas eran una idea en su mente.

La idea de Disneylandia se le ocurrió mientras paseaba con sus hijas. Imaginó un gigantesco parque de diversiones para los niños, donde podrían encontrarse con los personajes de sus dibujos animados.

Cuando buscaba financiamiento, llevaba a los banqueros al lugar que había escogido en las afueras de Los Ángeles, California, y desde una colina cercana les indicaba con voz entusiasta dónde estarían las entradas, la calle principal y el castillo.

¿Lo puede ver? preguntaba. Y los desconcertados financieros trataban de imaginar lo que Disney veía ahí, en medio de aquel terreno baldío.

¿Qué ves tú en tu futuro? ¿Te puedes ver como una persona exitosa, próspera y feliz? ¿O tu visión es pesimista y ves problemas y dificultades que no puedes superar, que te conducen al fracaso y la infelicidad?


La visión que tienes de tu futuro es muy importante ya que las acciones que tomarás irán en concordancia con esa visión, y acabarán convirtiéndola en realidad.